La Estación de la Formación: De la Perspectiva Humana a la Visión de Cristo
Hola, buen día. Les saluda Bibiana Peña Blanco.
Ser formados por Dios no es algo místico; no se trata simplemente de estar pegados a la Biblia una hora y orando otra.
Esto es para que, al momento de salir a vivir, no lo hagamos sin convicción o reaccionemos ante las circunstancias de una forma que diste mucho de esos ejercicios espirituales.
La formación, la prueba y la lección de lo que hemos vivido en la presencia de Dios comienzan justamente cuando cerramos la Biblia y abrimos los ojos al concluir una oración.
La Adaptación a las Estaciones Espirituales
Resistirnos a vivir la formación de Dios es como si, sabiendo que existen las estaciones, nos empeñáramos en salir a un intenso verano de 38°C vestidos con chaqueta y bufanda solo porque no nos gusta el calor.
O como si en pleno invierno, a 10°C bajo cero, saliéramos en traje de baño y descalzos porque nos resistimos al frío.
Cada temporada y cada estación necesitan de una adaptación; todas tendrán aspectos positivos y otros no tanto, porque así es la vida.
Sin embargo, vivir dispuestos a ser formados es estar dispuestos a que el carácter de Jesús aflore en nosotros.
El Entrenamiento para la Victoria
Sé que no es fácil, pero es una tarea diaria y continua. El mejor equipo de fútbol del mundo no empieza a entrenar la semana anterior al mundial.
Hay once estrellas en la cancha que lo dan todo que comenzaron su formación desde niños; cada uno lleva al menos quince años de preparación para esos 90 minutos.
De la misma manera, nuestra formación como cristianos empieza llevando los pensamientos cautivos a la revelación de la Palabra.
Necesitamos cambiar nuestra mentalidad para transformar nuestras acciones.
“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” — Romanos 12:2
Superando las Barreras de la Mentalidad Vieja
Muchos cristianos no experimentan esto porque no quieren cambiar sus pensamientos cargados de costumbres, herencias e idiosincrasias.
No reciben el “vino nuevo” que Jesús trajo porque están llenos de sí mismos, sin dejarse formar por la Verdad.
Tras la muerte de Esteban, el primer mártir cristiano, la Biblia relata en Hechos 8:1 que Saulo consentía su muerte.
En aquel tiempo hubo una gran persecución contra la iglesia en Jerusalén; todos fueron esparcidos por Judea y Samaria, salvo los apóstoles.
Saulo de Tarso: Una Religiosidad sin Visión
Saulo asolaba la iglesia, entrando casa por casa para arrastrar a hombres y mujeres hacia la cárcel. Él era un hombre:
- Destacado en su sociedad.
- Altamente capacitado académicamente.
- Sumamente religioso en su práctica.
Pero tenía una mente completamente equivocada. Respiraba amenazas y muerte contra los discípulos del Señor.
El Encuentro en el Camino a Damasco
Sin embargo, en Hechos 9 sucede algo maravilloso. Mas yendo por el camino, al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo.
Cayendo en tierra, oyó una voz que confrontaba su realidad actual.
“Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón.”
Saulo creía que servía a Dios, pero espiritualmente era violento. Tras encontrarse con el Señor, quedó ciego por tres días.
La Transformación: De Saulo a un Nuevo Hombre
Al tercer día recuperó la vista y, con ella, recibió no solo luz, sino una nueva visión: un nuevo Saulo emergió de la oscuridad.
Necesitamos dejar de ver la vida desde nuestra propia perspectiva, que suele distar del Jesús noble, humilde y misericordioso.
Solo al renunciar a nuestra propia determinación podemos cambiar la visión, sometiéndola a la formación de la Palabra.
Debemos hacer un alto. Algo en nuestra vida debe morir para que nazca una vida nueva con propósito eterno.
El modelo es nuestro Señor Jesús; si lo que usted vive, hace, habla o piensa no lo viviría Jesús, es una señal de que necesitamos ser formados.
Que tengan un feliz día. Bendiciones.