Luz Radiante: Limpiando los Rincones del Corazón
Hola, buen día. Le saluda Bibiana Peña Blanco.
Lucas, capítulo 11, verso 36, dice lo siguiente:
“Si estás lleno de luz, sin rincones oscuros, entonces toda tu vida será radiante, como si un reflector te llenara con su luz”.
La metáfora de los rincones difíciles
¿Sabe que los rincones son los más difíciles de limpiar cuando se está haciendo aseo? A veces, ni con la punta de la escoba se logra.
Esos rincones son los que evidenciarían que la limpieza no se hizo bien ante la potente luz de un reflector.
Nuestro Señor Jesús dijo en el verso 34 del mismo capítulo: “Cuando tu ojo está sano, todo tu cuerpo está lleno de luz”.
Esto abarca todo aquello en lo que usted piensa y de lo que habla. Al respecto, la Biblia dice en Jeremías 17, verso 10:
“Pero yo, el Señor, investigo todos los corazones y examino las intenciones secretas”.
Las intenciones secretas: Esos rincones oscuros
Posiblemente, esas intenciones secretas son los “rincones oscuros” de su vida: aquello que usted piensa que nadie sabe, que nadie ve y que a nadie cuenta.
Pero Dios conoce incluso la sola intención de su corazón. Usted y yo podemos engañar a cualquier persona, pero a Dios no.
Esos rincones oscuros son los que, muy a menudo, empañan la luz de Jesús en nuestras vidas.
Puede que usted no lo note, o que habiéndolo notado lo pase por alto porque ya se acostumbró; pero eso tiene consecuencias:
- Provoca que usted juzgue o piense mal de otros.
- Le da un concepto de sí mismo más alto del que debe tener.
- Le lleva a entrometerse en la vida ajena teniendo rincones oscuros en la propia.
- Le hace darse permiso para fallar mientras aplica su injusticia si otros lo hacen.
La reactividad frente a la obra del Espíritu
Esos rincones le hacen ser reactivo. En lugar de permitir que aflore Jesús por la obra preciosa del Espíritu Santo, los rincones provocan que usted saque lo que impide ver al Maestro.
Lo malo es que la “luz” que se cree tener, cuando eso sucede, es en realidad oscuridad.
A los cristianos nos encanta mostrarnos como si todo lo hiciéramos bien, justificando lo que aún permanece en nuestra vida.
Sin embargo, no hace falta hablar de cuánto ama a Dios; solo con escucharlo o ver sus acciones secretas, se sabe si sus ojos son puros.
La Trampa del Fariseísmo Externo
En Lucas 11:37, leemos que mientras Jesús hablaba, un fariseo lo invitó a comer a su casa.
Jesús se sentó a la mesa, pero su anfitrión se sorprendió de que lo hiciera sin la ceremonia de lavarse las manos.
Entonces, el Señor le dijo: “Ustedes los fariseos son tan cuidadosos para limpiar la parte exterior de la taza, pero están sucios por dentro”.
Están llenos de avaricia y de perversidad. ¡Necios! ¿No hizo Dios tanto el interior como el exterior?
Religión de fachada vs. Cuestión del corazón
¿Qué clase de fariseos podemos llegar a ser nosotros? El Señor omitió la limpieza ceremonial para enseñar que la religión no es un asunto externo.
Es una cuestión del corazón, de la intimidad y del interior. Si estos líderes se preocuparan por sus corazones como por sus manos, habrían sido diferentes.
A menudo queremos ejecutar ejercicios de fe —orar mucho o ayunar— esperando que eso nos limpie, pero el interior sigue lleno de manchas.
Por favor, revise su vida hoy. Si usted realmente está lleno de luz, su vida debe ser radiante.
Debe ser como si un reflector lo iluminara todo. Que tenga feliz día. Bendiciones.