El apóstol Pablo nos recuerda en Efesios 4 que hemos sido llamados por Dios a vivir de una manera digna, reflejando a Cristo en cada actitud. Humildad, amabilidad, paciencia y amor son marcas visibles de quienes han sido transformados por el Espíritu Santo.
La Amabilidad: Una Virtud que Mejora la Sociedad
La amabilidad tiene el poder de cambiar ambientes, restaurar relaciones y suavizar corazones endurecidos.
En cualquier lugar del mundo encontramos personas poco hospitalarias, pero también vemos lo mismo en nuestro entorno cercano: familia, trabajo, comunidad e incluso la iglesia.
Todos anhelamos ser amados, aceptados y valorados, pero aun así nos cuesta ser amables.
Excusas que Justifican la Falta de Amabilidad
Es fácil culpar a otros por nuestras reacciones: “No fui amable porque no me saludaron”,
“contesté mal porque tenía dolor de cabeza”, “nadie sabe lo que cargo por dentro”.
Y aunque es cierto que cada uno lleva sus propias luchas, nadie tiene la culpa de lo que ocurre en nuestro interior.
Aun así, muchas veces respondemos con dureza.
El Modelo de Jesús: Amabilidad en Medio del Dolor
¿Podemos imaginar a Jesús respondiendo con hostilidad a quienes lo crucificaron?
Él dijo: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”.
Nunca insultó a Pilato ni gritó al pueblo que lo abucheó.
Su carácter fue siempre amable, incluso en medio de la injusticia.
“Sean siempre humildes y amables; sean pacientes unos con otros y tolérense las faltas por amor.”
— Efesios 4:2 (RVR1960)
La Amabilidad: Imperativa en el Carácter Cristiano
Algunos dicen: “Yo soy así, así era mi papá”.
Pero la Biblia nos llama a revestirnos de un carácter nuevo.
La amabilidad no depende de cómo otros nos traten; es una decisión espiritual.
El desafío es sonreír cuando otros no lo hacen, ser amables cuando otros no lo son con nosotros.
Revestirse de Cristo para Reflejarlo al Mundo
Pablo lo repite en Colosenses 3:12: debemos vestirnos de bondad, humildad, amabilidad y paciencia.
La pregunta es: ¿Cómo lo ven los demás? ¿Cómo lo ven en casa, en el trabajo, en la iglesia, en el barrio? La vida es un espejo: lo que damos, recibimos.
La hostilidad cierra puertas; la amabilidad las abre.
“Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad,
de humildad, de mansedumbre, de paciencia.”
— Colosenses 3:12 (RVR1960)
La Amabilidad Abre Puertas
El mundo necesita gente buena. Una mirada apacible calma al exaltado, una sonrisa sincera puede cambiar un momento difícil. La amabilidad es una llave poderosa para abrir puertas en este nuevo año.
Que hoy decidas reflejar a Cristo con tu amabilidad. Bendiciones.